La Fiscalía rebaja la acusación a uno de los implicados en el crimen de Fuenlabrada

El desarrollo del juicio por el asesinato de un joven en Fuenlabrada (Madrid) en 2022 ha dado un giro tras la modificación de las conclusiones por parte de la Fiscalía. El Ministerio Público ha decidido retirar la petición de prisión permanente revisable para uno de los acusados al considerar que no se ha podido demostrar su presencia en el escenario del crimen.

La causa se sigue en la Audiencia de Madrid con jurado y se centra en el ataque ocurrido el 3 de octubre de 2022 en las inmediaciones de la discoteca Cañabrava, donde falleció Sailer Huraldo M.R., de 21 años, y otros tres jóvenes resultaron heridos. Los hechos se enmarcan en un enfrentamiento entre miembros de la banda Dominican Don’t Play (DDP) y un grupo rival, los Trinitarios.

En sus conclusiones finales, el fiscal ha mantenido la acusación principal contra Joaquín Dotel M., para quien solicita prisión permanente revisable además de 75 años de cárcel como presunto autor intelectual del crimen y de tres intentos de asesinato dentro de una organización criminal. También mantiene la petición de 53 años de prisión para Viorel G., acusado de conducir la furgoneta en la que se trasladaron los dos menores ya condenados por el asesinato hasta la discoteca.

Sin embargo, la Fiscalía ha introducido un cambio relevante respecto a Kevin H.N.. Aunque considera probado que pertenece a los DDP y que participó en la planificación del ataque, entiende que no ha quedado acreditado que fuera la cuarta persona que viajaba en la furgoneta junto a Viorel y los menores. Por ello, deja de considerarlo coautor y pasa a acusarlo como cómplice. La pena solicitada para él se sitúa en torno a 70 años de prisión, desglosados en 25 años por el asesinato consumado y 15 años por cada una de las tres tentativas.

Para el tercer acusado vinculado a la banda, Benji M.S., el fiscal mantiene una petición de cinco años de cárcel por pertenencia a organización criminal.

Durante el juicio, el representante del Ministerio Público ha expuesto que el crimen tuvo su origen en una “venganza” tras una pelea previa ocurrida después de un concierto del cantante Rochy RD en la discoteca Shoko de Madrid, en la que resultaron agredidos Joaquín Dotel y Benji. Según su relato, los acusados planificaron el ataque, inspeccionaron previamente el lugar y organizaron la huida.

En relación con este punto, el fiscal ha señalado que existen numerosas llamadas entre los implicados y Viorel G., aunque este último ha defendido que los contactos se debían a su intención de comprar droga. En su declaración, ha asegurado que fue utilizado por los demás acusados, ya que Joaquín Dotel, a quien conocía por ese motivo, le pidió que trasladara a unos jóvenes a Fuenlabrada sin explicarle el objetivo.

Según su versión, dejó a los menores en la discoteca Cañabrava, permaneció en las inmediaciones fumando y no escuchó disparos ni observó nada sospechoso. Posteriormente, los recogió y los trasladó de vuelta al barrio.

Las defensas han mantenido sus peticiones de absolución, mientras que el jurado deberá valorar las pruebas presentadas en un caso marcado por la falta de evidencias directas sobre la participación de algunos de los acusados en el lugar de los hechos.